Bach: música, espiritualidad y una invitación a escuchar un poco más

Bach: música, espiritualidad y una invitación a escuchar un poco más

¿Qué cambia cuando una nota deja de ser solamente una nota y empezamos a entender qué está diciendo? ¿Qué ocurre cuando, además de escuchar una obra, descubrimos las decisiones que hay detrás de cada frase, cada ritmo y cada silencio?

Esa es la puerta de entrada que propone Guillermo López con los “conciertos explicados” del Ensamble Bach Bariloche. Desde hace ocho años, el proyecto busca acercar la música de Johann Sebastian Bach a públicos diversos, combinando la interpretación en vivo con explicaciones, ejemplos y referencias que permiten empezar a reconocer algo de cómo el compositor construía su lenguaje musical.

El próximo domingo 13 de septiembre, a las 19 horas, el Ensamble Bach Bariloche volverá a la Sala Rautenstrauch con un programa que reúne las cantatas BWV 61, Nun komm, der Heiden Heiland (“Ven, Salvador de los gentiles”) y BWV 196, Der Herr denket an uns (“El Señor se acuerda de nosotros”), junto con una selección de fragmentos de la Misa en si menor BWV 232.

Pero para López, la propuesta no consiste simplemente en explicar una obra antes de tocarla. Se trata de aprender a escucharla desde su universo interior.

“Por suerte, nuestro ciclo de difusión de la obra de Bach ya tiene ocho años de vida y la mayoría del público nos conoce. La idea no es solamente hacer música, sino también explicarla un poco; tratar de que la gente no se quede únicamente con el ‘me gustó’ o ‘no me gustó’, sino que entienda desde adentro cómo Bach traducía los textos de sus obras”.

Cuando la música dibuja las palabras

Una de las claves para comprender la propuesta está en la relación entre música y texto. Las cantatas sacras de Bach formaban parte de la liturgia de las iglesias protestantes en las que trabajó. Por eso, la música no era un elemento separado de las palabras: debía dialogar con ellas, reforzarlas y, muchas veces, traducirlas musicalmente.

“Nosotros cantamos con el coro, aparte del grupo instrumental, para que se comprenda cómo él traducía esos textos litúrgicos. (…) Como Bach era muy pictórico para componer, iba graficando musicalmente todas las imágenes del texto”.

Allí, sostiene, está buena parte de la riqueza de la experiencia. Una palabra puede determinar una decisión musical; una idea puede convertirse en una figura, un ritmo, una duración o una determinada textura sonora.

Por eso los conciertos explicados no buscan llenar la experiencia de información técnica, sino ofrecer algunas claves que permitan percibir aquello que quizá, sin esa referencia, pasaría inadvertido.

La espiritualidad como destino

En el caso de Bach, hablar de su música religiosa implica hablar también de su manera de entender la propia creación. López encuentra en la biografía del compositor una convicción que atraviesa toda su obra. Desde muy joven, Bach habría asumido que su música tenía un destino espiritual.

“A los 18 años obtuvo su primer puesto como organista en Arnstadt y, después, se trasladó a una iglesia en Mühlhausen. Allí notó que no había un orden en la música litúrgica y se propuso lograr la mejor música dedicada a Dios que fuera capaz de componer”. Esa concepción religiosa de la música también se expresa en el uso que Bach hizo de las iniciales S. D. G., Soli Deo Gloria, “Solo para la gloria de Dios”, que aparecen como firma en numerosos de sus manuscritos.

Una parte fundamental de su producción vocal está vinculada a la música religiosa. “De hecho, no compuso una ópera, a pesar de ser la época de esplendor de la ópera barroca. Se enfocó en la música religiosa, y también firmaba con esas tres letras sus obras instrumentales y profanas. Dedicaba toda su creación a Dios”.

Para el director, esta dimensión no es un dato biográfico accesorio. Es una clave para acercarse a la obra. “Esa vocación religiosa es inseparable de su figura para poder comprender su música”.

Es justamente desde allí que el próximo concierto adquiere una dimensión particular. Las dos cantatas y los fragmentos de la Misa en si menor permiten acercarse a distintas obras de Bach, pero también a una concepción de la música como forma de expresión espiritual.

Un prodigio que aprendió copiando música

Bach comenzó a componer cantatas muy joven y, según López, uno de los aspectos más llamativos de su formación es que no tuvo un maestro de composición formal en el sentido tradicional. Tras quedar huérfano de padre y madre, cuando tenía diez años, se trasladó a vivir con su hermano mayor, Johann Christoph, quien contribuyó decisivamente a su formación musical.

Ya dominaba varios instrumentos y estudió la música de otros compositores copiando sus partituras. “Como no había grabaciones ni fotocopias, tenía que escribir las partituras a mano, y de esa manera aprendió muchísimo. Ya a los 17 o 18 años empezó a componer cantatas”.

Y las primeras obras que escribió sorprenden incluso a quien conoce su trayectoria. “Aquellas primeras cantatas son increíblemente geniales y de una creatividad apabullante”.

Un compositor que no siempre fue reconocido como tal

Hay otra historia detrás de Bach que puede resultar sorprendente para el público actual. El hombre que hoy ocupa un lugar central en la evolución de la música no tuvo siempre el reconocimiento que hoy le atribuimos.

Cuando murió, su obra comenzó a perder presencia fuera de determinados ámbitos. La música vocal continuó interpretándose en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig, pero buena parte de su producción quedó archivada.

Años más tarde, Felix Mendelssohn contribuyó decisivamente a recuperar su obra. En 1829 dirigió en Berlín una nueva interpretación de la Pasión según San Mateo, que había permanecido fuera del repertorio durante décadas. López la describe como “una obra majestuosa con doble coro, doble orquesta y coro de niños”. La presentación fue un hito en la recuperación de Bach y ayudó a instalar nuevamente sus composiciones en el centro de la vida musical europea.

Paradójicamente, en vida Bach había sido más famoso por su capacidad de improvisar que por sus composiciones. “En su época, Bach era más famoso como improvisador al órgano o al clavecín que como compositor”.

Su condición de músico empleado por iglesias y cortes hacía que su tarea fuera entendida como un oficio. La música que componía para los servicios podía ejecutarse una o dos veces y luego archivarse. Lo que despertaba verdadera admiración inmediata era su extraordinaria espontaneidad musical.

La huella de Bach más allá de la música académica

La influencia de Bach no quedó encerrada en la música barroca ni en la tradición académica. López destaca la dimensión técnica de su legado: las fronteras que derribó en materia armónica, formal y melódica, y especialmente el desarrollo del contrapunto en sus obras tardías. “Llevó el estilo barroco a un punto límite donde ya no había espacio para más desarrollo, obligando a que la música posterior cambiara y se simplificara”.

Pero su influencia trasciende las fronteras de la música académica. “Fuera de la música clásica, en el jazz, el folclore y en cualquier género, los grandes estudiosos que profundizan en la teoría musical han tenido que confrontarse con Bach y aprender de él”. Tal vez por eso entrar en contacto con Bach sea, para el director, aproximarse a una especie de raíz común de la música occidental.

Explicar para escuchar de otra manera

La idea de los “conciertos explicados” tiene también una historia personal. Guillermo López lleva seis décadas vinculado al canto coral: comenzó a cantar en coros a los ocho años y a dirigir a los dieciocho. “He estado en contacto con la música coral toda mi vida y soy un apasionado de este género y de Bach en especial”.

Su experiencia como oyente fue determinante para pensar este formato. Siempre que dirigió coros sintió la necesidad de contar qué había detrás de las obras. “Creo que a mí me sirvió mucho cuando fui oyente y que la gente se enriquece al entender lo que escucha”. Y aclara que no se trata de convertir el concierto en una clase. “No se trata de dar explicaciones técnicas, sino de compartir detalles históricos o recursos expresivos”.

Como ejemplo, menciona una de esas decisiones aparentemente pequeñas que pueden transformar la escucha: Bach puede hacer sostener una nota durante cinco compases cuando el texto habla de la eternidad. “Esos detalles gráficos hacen que la gente disfrute el concierto de una manera distinta”.

Un reencuentro con Bariloche

López vivió catorce años en Bariloche, donde nacieron sus hijos. Actualmente vive en Alemania y viaja dos veces al año a la Argentina para trabajar con los ensambles de Bariloche y San Juan.

“Para mí siempre es una celebración y la oportunidad de reencontrarme con amigos. Viví catorce años en Bariloche, aquí nacieron mis hijos y es un lugar fundamental para mí. Hago música con amigos y el público está lleno de afectos, así que volver a mostrar mi pasión aquí es un festejo. Estoy sumamente agradecido”.

El Ensamble Bach Bariloche está integrado actualmente por veintiséis coreutas y entre doce y catorce músicos instrumentales, con cuerdas, flautas dulces y dos teclados, entre ellos una réplica de una espineta histórica.

El trabajo se sostiene de una manera poco habitual. Como López vive en Alemania, buena parte del trabajo comienza a la distancia. Los integrantes del coro reciben el material y estudian sus partes de manera autónoma antes de comenzar los ensayos conjuntos.

“La mayoría de los coros ensaya semanalmente o se reúne a menudo. En cambio, los valientes que están conmigo tienen que ser autogestivos y tener la iniciativa de aprender sus partes solos con el material que les envío.”

Después se van reuniendo y, cerca de los conciertos, entra en escena Anica Arnšek, su asistente de dirección en Bariloche. “Es mi mano derecha y me ayuda a armar ese trabajo. Cuando yo llego, ajusto las últimas clavijas, además de las que afino en los pianos.”

Una invitación a acercarse a Bach

Tal vez la mejor manera de entender qué busca López con este ciclo sea escuchar su invitación final. “Dijiste al principio, en la introducción que es ‘uno de los compositores más grandes’. Estuve a punto de decirte que es el más grande. Tomar contacto con lo más excelso siempre es un enriquecimiento personal”.

Y hay, además, una razón concreta para asistir a este concierto: una parte enorme de la obra de Bach permanece poco conocida para el público. “Nosotros nos animamos a abordar a este compositor, cuya música para teclado es muy difundida, pero su producción vocal, que representa una parte enorme de su obra, es bastante desconocida”.

En un país donde las posibilidades de escuchar este repertorio no abundan fuera de los grandes centros urbanos, el Ensamble Bach Bariloche propone justamente abrir esa puerta. “Acercarse a una obra de este calibre es una experiencia hermosa que ojalá muchos puedan disfrutar”.

El próximo domingo 13 de septiembre, a las 19 horas, la Sala Rautenstrauch será mucho más que el escenario de un concierto. La propuesta será escuchar a Bach, pero también detenerse en aquello que su música puede decir cuando conocemos algunas de las claves con las que fue construida.

 

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Conciertos programados:

Sábado 12 de septiembre 19 h

Iglesia Metodista, Juan José Paso 156

 

Domingo 13 de septiembre 19 h

Sala Rautenstrauch, CAMBA

Entradas anticicpadas en www.camba.musica.ar