Miércoles, 14 de Octubre del 2026

Noelia Sinkunas: «El arte construye nuestra identidad, y nuestra identidad nos da fortaleza»

Noelia Sinkunas: «El arte construye nuestra identidad, y nuestra identidad nos da fortaleza»

La pianista y compositora llegará al Campus de Artes y Música Bariloche (CAMBA) el sábado 24 de octubre a las 20 hs, junto a un cuarteto de formación tanguera. En el marco de La Antesala, conversamos sobre su música, el legado familiar, la libertad creativa y la importancia de construir una identidad artística en diálogo con el territorio y la comunidad.

Hay tradiciones que funcionan como un punto de partida y otras que, con el tiempo, se convierten en un territorio que es necesario explorar para encontrar una voz propia. Para Noelia Sinkunas, pianista, compositora y arregladora argentina, el tango es ambas cosas: una herencia familiar que atraviesa su historia y una estructura desde la cual construir nuevas formas de expresión.

Tercera generación de músicos de tango, Sinkunas creció en un universo musical en el que acompañar cantantes era un oficio transmitido de una generación a otra. Sin embargo, su recorrido la llevó a ampliar esos límites y explorar la música instrumental, la improvisación libre y las posibilidades de la composición contemporánea, en diálogo con el folklore argentino y el jazz.

El sábado 24 de octubre llegará al CAMBA para presentar un concierto junto a Ignacio Santos en bandoneón, Carolina Rodríguez en violín y Julia Subatín en contrabajo. Será parte de su gira patagónica, una apuesta por recorrer el país con su propia música, luego de una trayectoria que también la llevó a distintos escenarios de Europa, Latinoamérica y Estados Unidos.

La visita encuentra a la artista en un año de importantes reconocimientos. Su disco Las cuatro estaciones recibió una distinción en los Premios Tango Siglo XXI y obtuvo una nominación a los Premios Gardel en la categoría Mejor Álbum Instrumental. También participó del Festival y Mundial de Tango BA 2026 y de la 27ª edición del Festival Internacional de Tango Argentino de Tarbes, en Francia.

En esta conversación con La Antesala del CAMBA, Sinkunas habla de los procesos que sostienen su obra, de las preguntas que acompañan su trabajo y de la necesidad de dejar un registro musical que trascienda el presente.

Una gira para tocar la propia música

—Es la primera vez que venís a la Patagonia con tu propia banda. ¿Cómo nace la idea de esta gira y qué música vamos a escuchar en el concierto?

—Vamos a escuchar un poco de todo, pero será música propia. Desde hace un tiempo tengo el objetivo de tocar solamente mi música. Soy pianista sesionista y trabajé con muchos artistas, pero esto es presentarme yo misma, es presentar mi música.

El verano pasado estuve en Bariloche con un artista muy amigo, Mocchi, y fue muy inspirador. Pensé: «¡Qué lindo! Quiero volver». Me encantó estar por allá.

Mi camino fue siempre acompañar a otros artistas. Fui pianista de muchos cantantes y también trabajé en la producción de discos, así que estoy en contacto con músicos de diferentes escenas. Hace un tiempo empecé a dedicarme más a mi proyecto y a llevarlo por distintos lugares. Me dieron ganas de ir al sur y pensamos en hacer esta gira.

También vengo haciendo giras por Europa, donde me convocan a festivales de tango. Me encanta viajar afuera, pero me pregunté por qué no hacer lo mismo en mi país. Eso también fue un incentivo para activar una gira nacional.

La formación que la acompañará en Bariloche reúne a músicos con quienes comparte años de amistad y trabajo. Con Ignacio Santos había integrado otro proyecto, llamado Alto Bondi: «Somos músicos que estamos siempre tocando juntos para distintos proyectos; en este caso, el proyecto es el mío», cuenta.

El cuarteto propone una sonoridad ligada al tango, con el piano en diálogo con el bandoneón, el violín y el contrabajo. El repertorio incluirá composiciones propias, música de su último disco, pasajes de piano solo, improvisaciones y versiones de tangos abordadas desde otra perspectiva. También habrá un anticipo del material que está preparando para su próximo álbum.

La tradición como punto de partida

Definir la música de Sinkunas no resulta sencillo. Su obra transita distintos territorios y no parece responder a una única forma. El tango convive con el folklore, el jazz, la canción y la improvisación, mientras la composición se convierte en un espacio de búsqueda permanente.

—¿Cómo definirías tu música, si acaso querés definirla?

—Es complejo. Hace poco hablaba con un amigo que también compone y pensábamos en cómo nos interpelan distintas cosas: el proceso de composición, la estructura. Eso va generando una identidad.

Cuando trabajo con otros artistas y ayudo en la composición, estoy acompañando el proceso personal de otra persona. Cuando se trata de algo propio, en cambio, es descubrirse.

Soy tercera generación de músicos de tango: mi papá y mi abuelo también lo fueron. En algún momento entendí que tengo una voz en esa línea del tiempo, y eso es muy fuerte para mí.

Esa conciencia de pertenecer a una tradición no implica reproducirla sin cambios: «La idea es usar esa estructura para componer algo de hoy, para ponerle el contenido de lo que me pasa a mí y de lo que pasa en mi escenario de 2026 a una estructura del pasado, como puede ser un tango», explica.

Pero su búsqueda no se detiene allí. También le interesa apartarse del formato tradicional de la canción y explorar otros procesos musicales, en los que la estructura no esté definida de antemano. Esa inquietud dio forma a Las cuatro estaciones, un trabajo que se aleja de la estructura convencional y abre un espacio para que la música suceda en tiempo real. «El primer track dura dieciocho minutos. Es música que no tiene ninguna estructura preestablecida ni parámetros definidos para que suceda. Es todo lo contrario: lo establecido es que no haya nada establecido».

En ese proceso, la composición deja de ser solamente la búsqueda de un resultado y se convierte en una experiencia de transformación personal. «El resultado me gusta, pero me gusta mucho más haberme intervenido a mí misma en el proceso de la composición», afirma.

«El legado me dio alas y ahora no entiende mi vuelo»

En «Tradición», una de sus canciones, Sinkunas escribe: «El legado me dio alas y ahora no entiende mi vuelo». La frase sintetiza una tensión que recorre su trayectoria: la gratitud por una herencia musical y la necesidad de construir un camino propio, incluso cuando ese camino no siempre es comprendido por quienes transmitieron el oficio.

—¿Te sentís incomprendida o es un juego de palabras?

—No, totalmente. Me siento no comprendida. Es algo que hablé con mi papá, porque él no entiende muy bien la música instrumental. Nosotros somos músicos que acompañamos cantantes desde siempre. Es un oficio que aprendí de mi familia: lo hacía mi abuelo, que ya falleció, y mi papá sigue trabajando con muchos cantantes.

En ese contexto, la música instrumental suele verse como un espacio secundario, casi como un descanso de los cantantes. Por eso, cuando empecé a desarrollar mi obra, a grabar discos instrumentales y a trabajar en otros procesos, me encontré con una lógica diferente de la que habían conocido mi papá y mi abuelo.

Sinkunas recuerda especialmente la reacción de su padre cuando le mostró su primer disco , Escenas de la nada mirar, una producción de piano solo. «Cuando hice el disco físico, con su cajita y todo, se lo llevé y se lo mostré. Lo primero que me dijo fue: “¿Y el cantante? No hay cantantes”».

De la composición al canto

Aunque el piano ocupa un lugar central en su identidad artística, la canción y la palabra también forman parte de su universo creativo. Sinkunas ha escrito letras e invitado a distintos cantantes a interpretar sus composiciones, pero en los últimos tiempos comenzó a animarse a cantar sus propias canciones en los conciertos.

—¿Cómo es ese proceso? ¿Qué lugar ocupa tu voz en las canciones que componés?

—Tengo el canto bastante guardado, pero últimamente estoy cantando en mis conciertos. Irme de gira afuera me ayudó: cada vez que viajo me animo un poquito más y, cuando vuelvo, pienso que tengo que seguir cantando.

Siempre hice canciones con letras, pero nunca las mostraba. Empecé de a poco a compartirlas, a grabarlas y a invitar a cantantes amigos, porque no me siento cantante, para nada. Pero me estoy animando.

La respuesta del público también la impulsa a seguir explorando esa faceta. Algunas personas le han dicho que prefieren escucharla cantar sus propias canciones, precisamente porque es quien las compuso.

Y cuando son otros músicos quienes interpretan su obra, la experiencia es igualmente emocionante: «Hay veces que pienso los temas para un cantante en particular y digo: “A esto le va a quedar bárbaro a tal persona”. Me encanta componer».

Aprender de otras escenas

A lo largo de su trayectoria, Sinkunas colaboró con músicos de universos muy diversos. Su trabajo como pianista, compositora, arregladora y productora la llevó a participar en proyectos de artistas como YSY A, Ricardo Mollo, Nacha Guevara, Rubén Rada, Natalia Oreiro, Baglietto & Vitale, Julieta Laso y Lidia Borda, entre muchos otros.

Ha intervenido en más de 40 discos y desarrollado una extensa discografía como solista y colaboradora. Entre sus trabajos se encuentran Salve, New York Sessions, Escenas de la nada mirar, Costero Criollo y Unión y Perseverancia. Actualmente presenta su producción más reciente[C4] [CM5] , Las cuatro estaciones.

—¿Qué te aportó trabajar con artistas de mundos tan distintos?

—Cada experiencia te da algo. Aprendés formas diversas de trabajar y de encarar las cosas. El año pasado trabajé con YSY A y eso me cambió muchísimo. Pensé: «¡Mirá qué bueno esto!». Entendí que, con un equipo de tantas personas, podemos hacer un estadio.

Aparecen cosas que te destraban y te hacen pensar que algo que parecía imposible sí es posible. Cada persona con la que trabajé me mostró una manera nueva de hacer algo.

Entre esos encuentros, destaca una experiencia reciente con Gustavo Santaolalla, quien la convocó para grabar música destinada a un ballet del Teatro Colón. «Fue bastante revelador —reconoce—. Primero, porque me mostró mucha admiración y yo no lo podía creer. Después tuve que grabar algo para mandarle mientras estaba de gira. Veníamos llegando de un pueblo de Austria a Barcelona y tuve que encontrar un teclado para grabar y enviar el material. Fue revelador también entender que puedo hacer esto en cualquier contexto. No existe nunca el momento ideal para algo: tiene que suceder y sucede».

La experiencia le permitió reconocer algo que había aprendido a lo largo de años de trabajo: la capacidad de resolver, crear y adaptarse no depende necesariamente de contar con el mejor estudio o el instrumento ideal. «Es poder resolver en el momento lo que hay que resolver, tener ideas. Todo eso viene de haber aprendido haciendo mucho, de tocar con muchísimas personas y estar en constante creación».

«A veces —cuenta—, la creación queda tapada porque pensamos que no tenemos tiempo, porque “hay que trabajar”. Y si trabajás de la creación, también aparece una presión sobre eso. Me di cuenta de que encontré ese equilibrio y habilitar la creación».

Los discos como registro de una vida

En la discografía de Sinkunas no hay una línea única que conduzca de un álbum al siguiente. Cada trabajo parece responder a una etapa diferente: el piano solo, la banda, la improvisación, el chamamé o la exploración de otras formas musicales.

Esa diversidad también se refleja en el momento creativo que atraviesa actualmente. Sinkunas está terminando un disco de tangos milongueros en el que decidió volver a una estructura clásica, aunque desde una perspectiva contemporánea. «Tenía ganas de ir a algo clásico, buscar el formato del tango milonguero de los años cuarenta y cincuenta y componer algo que pareciera antiguo. También escribir algunos tangos que parezcan clásicos de siempre, pero que sean nuevos».

El proyecto se encuentra en su etapa final y continuará su desarrollo después de la gira patagónica. En medio de mudanzas y de un período personal que define como «caótico» , las canciones avanzan entre la composición, los ensayos y las grabaciones.

Berisso: la pertenencia que viaja

Hay otro hilo que atraviesa la obra de Sinkunas: el vínculo con su lugar de origen. Berisso, la ciudad en la que nació, no es solamente una referencia biográfica. Es un espacio de pertenencia que acompaña sus viajes y que aparece en sus discos, en sus proyectos y en la comunidad que se fue construyendo alrededor de su música.

—¿Cuán importante es el lugar de pertenencia para vos? ¿Cómo llevás ese vínculo cuando salís de gira?

—Para mí es muy importante. Me di cuenta cuando empecé a irme y también a volver más. Armamos un centro cultural acá en Berisso y empecé a hacer fechas con mi papá. Tocamos una vez por mes y se fue construyendo una comunidad local que viene a vernos, que está expectante por escuchar mis anécdotas de las giras y los viajes.

Esa pertenencia tiene incluso una expresión concreta en Unión y Perseverancia, otro de sus trabajos. El nombre remite a las calles de su barrio y al espacio cultural que lleva esa denominación, y que fundó junto a su padre

Cuando realizó una gira por Europa, la llamó Unión y Perseverancia Europe Tour. «Cuando voy a tocar a un festival en Francia, cuento que Unión y Perseverancia es mi casa. Y la gente se pone contenta. Pasa algo: la gente se siente orgullosa y siente que algo bueno que me pasa a mí también le pasa a ella. Eso me reconforta un montón».

La artista recuerda con humor cómo ese reconocimiento también aparece en la vida cotidiana. Sinkunas contó entre risas que antes de la entrevista, iba caminando por el barrio y una persona frenó el auto en plena calle para saludarla y celebrar sus viajes.

Esas escenas le permiten comprobar que la circulación internacional de su música no implica desprenderse de su origen. Por el contrario, puede fortalecer el vínculo con la comunidad de la que forma parte.

—¿Qué significa para vos representar a la Argentina cuando viajás?

—Es fuerte. Siento mucho respeto, porque uno va representando lo que hace. Hacemos tango, folklore, música popular argentina: es una identidad. Es una alegría, pero me da todavía más alegría que la gente se sienta orgullosa.

Cada vez que surge una gira, compartimos la noticia y aparecen mensajes de personas que dicen: «Qué honor y qué orgullo que vayas en representación nuestra». Eso es increíble, me da muchísima alegría.

Crear en medio de la crisis

La creación no está exenta de incertidumbre. Detrás de los discos, los viajes y los reconocimientos, Sinkunas confiesa que las preguntas sobre el sentido de su trabajo aparecen de manera constante. «Uno está todo el tiempo en crisis. Me hace pensar: ¿hacia dónde va todo?, ¿qué hacemos?, ¿qué estoy haciendo?, ¿cuál es la finalidad? A veces pienso en el absurdo de la creación: ¿para qué? O en el absurdo de pensar estructuras y generar identidad».

En esos momentos, las dudas se extienden más allá de su propia obra. La interpelan como artista, como productora y como parte de un espacio cultural. ¿Qué significa crear? ¿Qué canciones dejar? ¿Cómo registrar una obra para que pueda ser escuchada en el futuro?

«Cuando me agarran esos bajones existenciales, pienso que el arte construye nuestra identidad, y nuestra identidad nos da fortaleza. No como individuos solamente, sino como comunidad, como espacio. Generar identidad y generar comunidad nos va a hacer más fuertes».

Para Sinkunas, grabar un disco significa dejar la propia voz registrada para siempre. Y esa convicción también orienta su trabajo como productora, cuando acompaña a otros artistas en el proceso de registrar su música.

«Cuantas más personas grabe, más estoy construyendo la escena local, la escena de músicos argentinos que estamos haciendo música argentina. Qué importante es dejar un registro para siempre».

La tarea de crear, componer, interpretar y producir se convierte así en una forma de construir memoria. No se trata únicamente de conservar una obra individual, sino de contribuir a un entramado cultural que pueda ser escuchado y reconocido por otras generaciones.

En esa búsqueda, la conmoción del público aparece como una de las respuestas más concretas a sus dudas. «En todos los conciertos pasa que alguien se conmueve, que alguien llora. Sé que esa es la herramienta que tengo para transformar el mundo. Si salimos conmovidos de un espacio que compartimos muchas personas, podemos entablar un diálogo para pensarnos mejor».

Una invitación a compartir la música

—¿Cómo invitarías al público de Bariloche y de la Patagonia a compartir este concierto?

—Me gustaría compartirlo porque es un concierto muy particular, bastante conmovedor. Pasamos por todos los estados: nos reímos, lloramos, escuchamos tangos, chamamés, piano solo e improvisación. Hago algunas versiones de «Las cuatro estaciones», mi último disco, y también versiones de tangos desde otra mirada.

Es una propuesta bastante única y me gustaría mucho compartirla con el público de la Patagonia.

El sábado 24 de octubre, a las 20 h, la Sala Rautenstrauch será el escenario de ese recorrido, una oportunidad para escuchar a una artista que encuentra en la creación no solo una forma de expresión, sino también una manera de pensar su tiempo, afirmar sus raíces y construir comunidad.

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Noelia Sinkunas en el CAMBA

  • Día: sábado 24 de octubre
  • Horario: 20 h
  • Lugar: Sala Rautenstrauch, Campus de Artes y Música Bariloche (CAMBA)
  • Músicos: Noelia Sinkunas, piano; Ignacio Santos, bandoneón; Carolina Rodríguez, violín; Julia Subatín, contrabajo.
  • Entradas anticipadas: https://www.passline.com/sitio-evento/noelia-sinkunas-551954
  • www.camba.musica.ar


Las presentaciones que completan la gira patagónica son:

Jueves 22/10 - Villa La Angostura - En lo de Zerneri
Viernes 23/10 - San Martín de los Andes - Espacio Trama
Sábado 24/10 - Bariloche - Camping Musical
Domingo 25/10 - Junín de los Andes - Casa del Bicentenario